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El duro aprendizaje del negocio propio

 
Por Thomas Caspary,
Consultor de empresas e director de Printconsult Ltda.

 

Nuevas posturas frente a la vida y mucha disposición para enfrentar dificultades de toda índole, forman parte de la iniciación en la vida empresarial, principalmente en la Industria Gráfica.

Volverse empresario gráfico exige un bautismo de fuego por el cual pocos logran pasarlo con éxito. Muchas veces ese proceso lleva a una maduración forzada, independientemente de la edad ó de la experiencia profesional de la persona para dominar el negocio propio. Más aún en una región como Latinoamérica, tan complicada por reglamentaciones y decretos tan creativos como la forma de burlarlos, la iniciación en la vida empresarial normalmente implica una reconsideración de valores.

Las personas que se acostumbraron a ver el mundo bajo la perspectiva de funcionarios y operadores de máquinas, sin un mayor involucramiento con los negocios de la empresa como un todo, terminan por percibir que ser empresario es mucho más difícil de lo que parece a primera vista. Están los que detectan al instante que, para instalar una empresa gráfica, necesitan previamente prepararse adecuadamente, tanto técnica, administrativa y sicológicamente, ante el riesgo de ver su proyecto fracasar.

Pero la regla general es que las personas creen que existe mucha mistificación sobre la actividad empresarial. La imaginación de que ser el dueño de un taller gráfico significa enriquecerse rápidamente y poder mandar en todo y en todos, es una de las primeras creencias que caen por tierra.

Después de averiguar como se inicia una empresa en la Industria Gráfica , el funcionario de dicha empresa, resuelve que aún no era el momento adecuado de volverse empresario. Con una experiencia profesional muy baja en el área de administración, percibió que debería trabajar un porco más como empleado antes de lanzarse en un vuelo propio.

En la medida en que fue averiguando, José (vamos a llamarlo así), también cambió su visión de la actividad empresarial. Dice José.: “Me di cuenta que tener una empresa no quiere decir que se va a poder hacer todo lo que uno imagina. En ese proceso, los sueños van cayendo y aparece la realidad..”, dice.: ....” Ser empresario presupone la capacidad de gerenciar y lidiar con las personas. Si Ud. no entra en esa historia con una visión realista, termina fracasando....”

Si para José el sueño puede ser anticipado, para Sebastián, viabilizar la propia empresa fue la única salida para cambiar las limitaciones impuestas por el mercado de trabajo a personas de más edad. Técnico Gráfico formado en una Escuela en Brasil y con un curso de Administración de Empresas, Sebastián trabajó por treinta años en áreas técnicas y administrativas de muchas imprentas.

A pesar de toda esa vivencia profesional, la primera tentativa de Sebastián de ser empresario, fracasó. A pesar de todo, resolvió intentar de nuevo, con una firma orientada al desarrollo de servicios en el ramo de la impresión en Serigrafía, pasando luego para Tampografía.

“Los microempresarios no tienen ningún incentivo. El banco solo presta a quien tiene dinero, y el empresario se siente hasta hasta constreñido frente al Gerente”, admite. “Pero la mayor dificultad es la burocracia, aún teniendo vigencia una empresa de pequeño y mediano porte, fue difícil cumplir con todas las exigencias burocráticas y legales”.

Sebastián también sintió en carne propia, los efectos perversos de un mercado altamente cerrado. “Dependo del monopolio para comprar materias primas. Como mi empresa es nueva, tengo que comprar todo a contado, y como compro en pequeñas cantidades, tengo dos intermediarios, que cobran mucho más caro por la materia prima”. Se indigna.

La voluntad de Sebastián de viabilizar su empresa y generar empleos, aún asumiendo el fardo de las cargas sociales, “Tengo mucho trabajo y podría trasladarlo a otras personas, pero no puedo pagar las cargas que inciden sobre el salario de un empleado”.

“Como empleado, mi única preocupación era realizar un trabajo de la mejor manera posible, sin preocuparme de los otros problemas de la empresa. Y hoy en día tengo que atender todos los otros aspectos del negocio, tales como buscar clientes y administrar el capital, que es pequeño. Pero aún así me siento gratificado por la opción que hice”.

Esta es una pequeña historia – verídica de cómo reaccionan los “soñadores” de tener su empresa propia. Seguramente aquí narré la historia de muchos colegas gráficos que en determinado período de su vida, comenzaron así y por causa de su tenacidad, son hoy grandes empresarios gráficos.

 

Thomaz Caspary es consultor de empresas y director de Printconsult. – Tel.: (11) 3167-6939
www.printconsult.com.br

 

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