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Estrategia latinoamericana frente al desafío comercial asiático

 

Ing. Alfredo A. Virgen Vallado,
presidente de CANAGRAF – Cámara Nacional de la Industria
de Artes Gráficas

 

Si no reaccionamos, cambiamos de mentalidad y construimos una estrategia, dentro de cinco años podemos llegar a perder nuestros mercados, como si un tsunami los arrasara. Mi afirmación se basa en lo observado durante la misión comercial de empresarios gráficos mexicanos a distintos países de Asia: China y Hong Kong, India, Japón y Singapur. Financiada en un 50 % por el Gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Economía, y el otro 50 % por nosotros mismos, la misión tuvo como objetivo conocer cómo se comportaba el mercado gráfico en esas regiones. Para ello se organizaron visitas a plantas de producción de distintas ramas gráficas, fábricas de maquinarias, firmas de proveedores de insumos, instituciones educativas, entidades afines – por ejemplo, la cámara de celulosa y papel y de la industria editorial – y contamos con el apoyo de la Embajada de México y de las oficinas comerciales de Banamex. Reunimos así información sobre el desenvolvimiento de la actividad, su problemática, el modo de manejar las cuestiones laborales y la capacitación, y las proyecciones para el futuro.

De entrada nos asombraron las dimensiones. China cuenta con más de 200 mil empresas gráficas, operadas por unos tres millones y medio de trabajadores. Mientras que en India funcionan entre 130 y 150 mil empresas, las cuales ocupan a 2 millones y medio de trabajadores. De las conversaciones que mantuvimos con los secretarios de industria de estos países, se desprende claramente que tienen una política industrial muy definida. Para impulsar el crecimiento de los establecimientos gráficos se promueven parques industriales, y se brinda fuerte apoyo para la creación de empleos, para financiar la compra de maquinaria y se subvenciona a las empresas que están orientadas a la exportación.

Las plantas industriales están equipadas con tecnología moderna y disponen de equipos y máquinas provenientes de todo el mundo. Sin embargo, en este punto tienen una ventaja comparativa: poseen fábricas nacionales de maquinaria, las cuales sin gran despliegue y sin instalaciones monumentales, construyen máquinas que proveen al mercado local pero que también consiguen exportar. Esto marca una gran diferencia con México, donde no se fabrica ni un solo tornillo para la industria gráfica.

La conformación del sector gráfico es similar a la que existe en todo el mundo. Entre el 90 y el 95 % de la industria gráfica está en manos de microempresarios. Mayormente son empresas familiares que emplean unos 10 trabajadores o aún menos. Pero existe un potencial de un 5 a un 8 % de empresas de medianas a grandes, que cuentan de 500 a 2000 trabajadores cada una. Esta enorme capacidad de mano de obra hace que sus características laborales sean muy distintas a las de México. Les permite potenciar la eficiencia. Cuentan con tecnología para producir con calidad y rapidez y esto lo combinan con personal abundante para desarrollar muchas tareas manuales de modo de incorporar un alto valor agregado en la terminación.

Las expectativas de crecimiento en China ascienden al 100 por ciento en cinco años, que comenzaron a correr a partir de 2005, con la meta de satisfacer la demanda interna y avanzar decididamente hacia la exportación. Debo destacar que a este objetivo de desarrollo para la industria gráfica se lo trata en el marco de la cadena productiva. Por consiguiente, está planeado que la industria de celulosa y papel también crezca en un 100 por ciento, con el objeto de poder satisfacer la demanda de materia prima, papel o cartón, y de ese modo cooperar con el aumento de la producción gráfica.

Los empresarios gráficos mexicanos tenemos todavía otra señal de alerta para compartir con nuestros compañeros latinoamericanos. Los colegas gráficos chinos, se están ocupando junto con sus gobiernos, de implementar una logística que les permita llevar sus productos en 48 horas a cualquier parte del mundo. Sabemos que se está trabajando en un proyecto para construir diez mega-aeropuertos, en el cual operarán aviones de doble capacidad, es decir de dos pisos. Convertidas estas máquinas en transporte de carga, no cabe duda que como un tsunami nos inundarán con sus productos gráficos en menos de 48 horas entre el despacho y la entrega.

Latinoamérica no puede esperar. Ya debe movilizarse para conservar su mercado interno a la vez que buscar posibilidades de exportar, incluso a esos países asiáticos en los que se viene generando una demanda en continuo aumento. Para ello debemos enfocar distinto la forma de producir y de administrar nuestras empresas. No podemos seguir pensando que lo nuestro es solamente imprimir. A cada producto impreso debemos añadirle valor agregado y también contar con la logística para entregarlo en plazos breves. Para optimizar nuestra producción debemos imaginar métodos novedosos. Por un lado, establecer alianzas estratégicas. Atrevernos a evaluar socios como la India que representa una oportunidad inmensa para sumarle valor agregado a nuestras formas impresas. Debemos, además, imitar a los países asiáticos que tienen una logística de entrega de sus productos que les permiten hacer diferencias increíbles.

Necesitamos elaborar cuanto antes una estrategia que responda a la nueva realidad. Debemos trabajar en conjunto y coordinar las gestiones entre los empresarios privados latinoamericanos, las instituciones que integran CONLATINGRAF y los gobiernos de cada uno de los países. Si no ponemos manos a la obra, nos encontraremos que el 2010 ya está ahí, que la industria china habrá crecido al 100 por ciento, y mientras nosotros seguimos pensando en cómo manejar nuestra industria, nuestros propios mercados locales estarán invadidos de productos chinos.

 

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