Economía regional: Integración latinoamericana detenida
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Cuando en 1994 Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay suscribieron el Tratado de Asunción (piedra fundacional del MERCOSUR) comenzaba a formalizarse la unión regional como esfuerzo tendiente a la integración de América Latina, si bien ya existían antecedentes en tal sentido. Más de veinte años después, hoy conviven en Latinoamérica países con cierto grado de afinidad política, pero con importantes conflictos geopolíticos y económicos, que nos permiten cuestionar el avance de esta integración.
Lo más relevante puede situarse en la base ideológica en común que presentan algunos gobiernos. Es el caso de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Uruguay y Venezuela a los que se les puede catalogar de “izquierda” (si bien existen marcadas diferencias entre las concepciones en que se fundamentan), en oposición a países de corte “conservador” como es el caso de Colombia, México, Paraguay y Perú. Sin embargo, ello no se ha traducido en una mayor integración de las economías, sino por el contrario, una situación de mayor conflictividad entre los países por temas fronterizos y comerciales.
En este escenario está enmarcado el conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de las plantas de pasta de celulosa (de las empresas Botnia y Ence), que tuvo como última instancia la aprobación por parte del Banco Mundial (con veintitrés votos a favor y sólo el voto argentino, en contra) de un crédito por US$ 170 millones para financiar el proyecto de la empresa finlandesa Botnia.
Si bien en su esencia, este conflicto se fundamenta en posibles desconocimientos a la normativa binacional sobre el Río Uruguay, se ha alimentado de nacionalismos y réditos políticos que hacen muy difícil su dilucidación.
No es menor el esfuerzo que le dedica la administración de gobierno del Presidente Vázquez a este problema. Los referidos proyectos de inversión significan la mayor inversión extranjera en el Uruguay, así como la encadenación de un sector (el forestal) que ha mantenido un constante y continuo desarrollo desde décadas precedentes (es lo que pude identificarse como una de las pocas “políticas de Estado” de las últimas décadas).
Asimismo, no debe obviarse la capacidad dinamizadora en el empleo y la actividad económica en general, que tiene la instalación de un proyecto de estas características para la región, comparable con la instalación de la industria frigorífica a principios del siglo XX.
Pero no solo la problemática por la instalación de las plantas de pasta de celulosa está generando fricciones entre los gobiernos de Argentina y Uruguay. La reciente promulgación de un decreto del gobierno uruguayo por el cual se establecen aranceles (hasta un máximo de 18%) a los productos importados provenientes de las zonas de promoción industrial de las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan y San Luis, generó malestar en el gobierno argentino. Si bien esta medida es aplicable a un 5-6% del total de ventas de Argentina a Uruguay, e implica equiparar la carga arancelaria de estos productos (azúcar de caña, algunos plásticos y derivados del papel, granos y cereales, harina, etc.) a los de extrazona, es un indicativo más de que las relaciones bilaterales entre los países latinoamericanos no atraviesa por su mejor momento.
“La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, a través, entre otros, de la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías y de cualquier otra medida equivalente” se asemeja más a una utopía que a una realidad a nivel regional.
LA COYUNTURA ECONÓMICA.
América Latina finalizará 2006 con un nivel de crecimiento económico de 4,8%, alineado con la actividad mundial. Ello es reflejo del buen nivel de precios que han recibido las economías regionales, principalmente proveedoras de productos primarios. No debe escapar al análisis la muy buena coyuntura de precios de cereales, carne, lana, así como la de metales y petróleo. La evolución de precios de este último ha influido de sobremanera la muy buena performance de la economía venezolana, que ha crecido a tasas de 17,9% (2004), 9,3% (2005), y se estima que culmine 2006 con una variación positiva del producto de 7,5%. Como se observa en el Gráfico 2.1, las inusuales tasas de crecimiento de esa nación impacta directamente en la tasa de crecimiento de la Región Andina y de toda América Latina.
Como se puntualizara anteriormente, al impulso de los mejores precios de las ventas al exterior, el sector exportador se posiciona como el motor del crecimiento económico. Asimismo, de esta forma se generan mejoras considerables en los saldos de Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos en la mayoría de las economías de la región.
Por otra parte, los bancos centrales han desarrollado políticas tendientes a mantener en un rango acotadamente bajo la inflación, con tendencia decreciente tal cual se observa en el Gráfico 2.2. En algunos casos (como en Argentina, lo cual se explayará en un apartado específico dedicado a este país) se instauraron sistemas de control de precios con el cometido de abatir las presiones inflacionarias. En otros, la utilización de los usuales mecanismos monetarios (tasa de interés; títulos públicos) para contraer la oferta de moneda local han tenido relativo éxito.
No obstante ello, siguen postergándose los cambios estructurales necesarios en la mayoría de los países a los efectos de reducir el gasto público. Otra debilidad de las economías de la región continúa siendo el elevado endeudamiento lo que las hace muy vulnerables a la evolución de los mercados financieros internacionales (que si bien se han mantenido estables y en condiciones favorables, no se descarta un cambio en el futuro próximo).
PERSPECTIVAS.
Las perspectivas para la región son positivas. Los precios de los principales productos exportables continuarán en niveles elevados, por lo que se espera que se mantenga el actual flujo de ventas al exterior.
Por consiguiente, las exportaciones continuarán siendo el motor de crecimiento de las economías, lo que contribuirá con la reducción del ratio deuda/producto.
Como se comentara anteriormente, la actividad económica en la región continuará expandiéndose en 2007 (5,2%), pero a un menor ritmo que en 2006. No obstante ello, la evolución del precio del petróleo, condiciona la performance de futuro de la región.
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