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Don Benito Cuauhtémoc
Zamora Arreola
La historia de las artes gráficas en México no se puede entender ni evaluar sin la llegada de la imprenta “Juan Pablos” al continente americano. Pero, igualmente, la historia contemporánea de las artes gráficas en México no se puede entender ni apreciar sin la familia Zamora, estirpe, por cuyas venas —se dice— corre tinta en lugar de sangre. |
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Don Benito Cuauhtémoc Zamora Arreola, ( qepd ), fue quien inició, hace ya más de siete décadas, dicha estirpe. Fue un hombre de trabajo tenaz y de un muy alto y generoso compromiso gremial y social.
Don Benito nació el 12 de enero de 1908, en el famoso barrio de San Miguel, ubicado en la ciudad de México; cuna de famosos boxeadores, de grandes directores de bandas musicales, de toreros de gran fama y de reconocidos pintores y escultores nacionales.
Sus padres, Don Daniel Zamora Larios y Doña Elena Arreola de Zamora, lo trajeron desde muy pequeño, desde la ciudad de Guadalajara, a la ciudad de México. Fue el primero de tres hermanos.
Al terminar de cursar el tercero de primaria en escuela de gobierno, se inició en las artes gráficas, cuando ingresó a estudiar, paralelamente, en el “Colegio Salesiano”, los elementos básicos sobre artes gráficas.
Ahí su inclinación se derivó hacia el linotipo, que era el más solicitado por aquella época, e ingresó al departamento de Prensas de Imprenta. También debió de aprender cómo se imprimía en offset. Todo ello sin descuidar sus estudios básicos de primaria, hasta llegar al sexto grado.
Posteriormente, a la novel edad de 14 años, y luego de cinco años que tardó su aprendizaje en el Colegio Salesiano, empezó a trabajar como oficial del departamento de prensas en los talleres de la compañía papelera “ La Helvetia ”, donde se imprimían los textos de los anuncios de los calendarios que eran importados desde Alemania y Estados Unidos. Posteriormente, en ésta misma empresa, por su diligente desempeño y gran capacidad, se le trasladó a los talleres de imprenta.
Con el paso del tiempo fue adquiriendo la suficiente experiencia y responsabilidad para ir escalando puestos de mayor relevancia en la compañía “Galas de México, S. A.”, una de las mayores y más importantes empresas de artes gráficas de mediados del siglo pasado.
Así, luego de cinco años de estar trabajando en las máquinas de offset, que eran once, se le nombró Jefe General de los talleres, plaza en la que permaneció diez largos años, llegando a tener veinticuatro máquinas a su cargo.
En el año de 1953, con el gran conocimiento adquirido en todos esos arduos años de trabajo para otras personas y empresas, y con el enorme deseo de prosperar, decidió que era hora de independizarse y convertirse en empresario, de tal forma que, utilizando audazmente los recursos de su liquidación, fundó y posicionó en el medio gráfico a la empresa “Litógrafos Unidos, S. A.”.
Con ésta empresa y los trabajos de offset realizados en ella, concursó en Estados Unidos en 1973, 1974 y 1975, obteniendo el primer lugar los tres años consecutivos. Concursando en Alemania, tuvo el honor de obtener medallas de oro, plata y bronce en tres diferentes años.
Así, con el paso de los años, Don Benito fue estableciendo pacientemente su prestigio y honorabilidad dentro de la comunidad gráfica de aquella época, haciéndose merecedor, con el tiempo, a múltiples reconocimientos.
Uno de los más significativos fue el muy afamado de “Caballero de la Orden Juan Pablos”, otorgado por la Sociedad de Industriales de Artes Gráficas de la República Mexicana (SIAG), que distingue a la persona no sólo por su larga y fructífera trayectoria dentro del campo de las artes gráficas, sino también por los logros realizados dentro de su comunidad social.
Amén de lo anterior, este ilustre hombre no sólo nos legó su trabajo y ejemplo esforzados, sino también el de su estirpe. Así, fue también el ascendiente de dos hombres que han seguido su amor y pasión por las artes gráficas; dos hombres que, cada uno en su oportunidad, han presidido dos de las más importantes asociaciones del sector en México: la Unión de Industriales Litógrafos de México, A.C. (UILMAC) y la Cámara Nacional de la Industria de Artes Gráficas (CANAGRAF). Ellos son Benito Cuauhtémoc Zamora y José Luís Zamora.
Don Benito pasó a mejor vida en abril de 2004, a la edad de 96 años. El hombre trabajó incansablemente por casi setenta y cinco años de labor continua dentro de este medio, siempre sembrándole a todos sus hijos la fiera vocación para hacer de las artes gráficas el eje y la razón fundamental de su vida profesional.
Éste singular personaje dijo en alguna ocasión: “Siempre mantuve, y seguiré manteniendo, hasta mi último aliento, la filosofía de la escuela Salesiana: “Trabajar con calidad, respetando siempre las necesidades y tiempos que los clientes requieren”.
Es bien sabido por todos que Don Benito fue un hombre orgulloso de su origen, de su historia como impresor y de la tradición gráfica de su país. Para él, siempre fue determinante y vital el mantener viva la memoria histórica de su pueblo en un tiempo de indiferencias y olvidos.
Para él, fue fundamental que las nuevas generaciones conocieran la importancia e impacto que las artes gráficas han tenido en todas las épocas de la evolución histórica de México, y con su humilde aporte… ¡sin duda lo logró! |